La frase no es mía, es el título del blog que el investigador no universitario, como a él le gusta definirse, Ferran Puig Vilar, edita desde 2008. Se la he tomado prestada, espero que no le importe, porque evidencia lo que todavía pasa y que es el problema de por qué la crisis climática sigue imparable y no se ven gestos que caminen hacia el lado de la solución. Lo que pasa es que tú no te lo crees, no crees que algo se haya perturbado, no crees que exista un cambio sustancial porque en tu zona de confort todo parece seguir con una cierta normalidad. Y sin embargo las evidencias científicas de que este cambio y esta crisis ya ha comenzado y se acelera no hacen más que amontonarse, no solo en mi mesa de trabajo, también en mi entorno cercano. En las últimas semanas he participado en debates y experiencias que anuncian esos cambios y te los quiero contar.

La primera alerta me llegó en forma de conferencia dentro de las Jornadas Atmosterra. Labrando el cielo, recarbonizando el suelo que organizó Unió de Pagesos, con conclusiones que permanecen activas, dale una ojeada a las últimas en este link. En la conferencia inaugural el científico Eduardo Aguilera evidenciaba cómo habíamos superado el límite de temperaturas debido sobre todo a la emisión de metano y de óxido de nitrógeno, los principales responsables del calentamiento global. Nuestra responsabilidad como especie humana es haber aumentado de manera exponencial nuestra actividad en la producción de electricidad, en la industria, en el transporte y en la agricultura, con la ganadería intensiva incluida. Un calentamiento global que provoca cambios meteorológicos, aquí en concreto en forma de disminución de precipitaciones, por tanto falta de disponibilidad de agua. Si a ello sumamos un incremento del nivel del mar debido al deshielo en los polos, la afectación del transporte global alimentario será dentro de poco una realidad, de hecho ya existe una caída de suministros que afecta a los precios de la luz y también de carburantes. Esa industrialización de nuestras vidas ha cambiado hasta nuestra dieta. El área mediterránea se caracterizaba por una gran ingesta de verduras y frutas, en contraposición a países como Holanda o Estados Unidos que históricamente tienen un consumo de carne muy elevado y sin embargo ya nos hemos puesto a su nivel. Por contra, el consumo de carne ha disminuido en países que han empobrecido, carne es igual a riqueza y ahora carne es igual a industria ganadera intensiva para la que se necesita monocultivo, también intensivo, a base de transgénicos destinados a su alimentación. En nuestra tierra, el abandono de la ganadería extensiva provocó abandonar los bosques que ahora viven rápidos y devastadores incendios, los denominados de Sexta Generación. Y usted no se lo cree

La segunda alerta la tuve en el Encuentro Internacional de Mujeres Periodistas del Mediterráneo. En la mesa redonda que me tocó moderar, muy dirigida a descubrir el impacto climático actual en los diferentes países del mediterráneo, la periodista libanesa Nariman El Chmaa dibujó un panorama para nada alentador, la crisis migratoria huyendo de la guerra en Siria que ha aumentado en un 50% el número de refugiados, la pobreza ha alcanzado al 70% de la población, el 36% se encuentra sin atención médica y las personas más vulnerables entre estos colectivos son las mujeres, muchas sin documentación, algunas también con diferentes discapacidades. Las explosiones en el puerto de Beirut agravaron una crisis que se ha ampliado a las zonas agrícolas, con incendios que han devastado miles de hectáreas, mientras mujeres activistas se organizan para defender la agricultura cercana. Y en Grecia el panorama no es mejor, la activista y comunicadora feminista Dionysia Vovou alertaba que el país ya vivía fenómenos meteorológicos graves. También han llegado a Grecia los grandes promotoras, empresas fantasma, fondos de inversión buitre que proyectan macro parques eólicos y fotovoltaicos apelando a una transición energética mal entendida. El sector de la agricultura y ganadería lucha contra esos proyectos que quieren instalarse en zonas naturales protegidas. Además, continúa el fracking a la búsqueda de hidrocarburos y la extracción de oro a gran escala, contaminando con su actividad las aguas freáticas. Algo de esto que pasa en Grecia ya nos comienza a sonar conocido a este lado de mar. Lo que pasa es que Usted no se lo cree.


Los tristes resultados de la Cumbre por el Clima de las Naciones Unidas COP26 en Glasgow son la tercera evidencia. Ningún acuerdo vinculante por lo que los estados no están obligados a cumplirlos. Entre ellos una propuesta aceptada para reducir en un 30% las emisiones de metano, pero comenzando por las emitidas en la extracción de hidrocarburos, que es más sencillo de reducir, sin tocar de momento el otro verdadero problema que ya te he explicado y que provoca el modelo de industria cárnica. Otra segunda propuesta aceptada, también no vinculante para evitar la deforestación, con auténticos problemas a la hora de ejecutarlo, dependiendo del lugar donde se aplique porque si hablamos de Amazonas o las selvas de la India, preservar como hasta ahora espacios naturales es igualmente proporcional a expulsar a las comunidades indígenas que viven en ellos y esta no es para nada la solución, muy al contrario agrava todavía más el problema. Y sin embargo hay quien se alegra del resultado de la cumbre, porque aunque nos dirija directamente a la vía sin retorno, por primera vez en 25 años de negociaciones se incluye una mención a los combustibles fósiles. Eso sí, en el texto último, las horas de trabajo se alargaron por las presiones de India, China y EUA para cambiar la palabra “eliminar” por la de “reducir” la extracción de recursos. Greta Thunberg diría categórica: una nueva cumbre del bla, bla, bla.

Llega a mis manos el último libro de Yayo Herrero “Los cinco elementos” (Arcadia edit.) Abro las primeras páginas y solo con la introducción ya descubro que sus últimas investigaciones van en la misma dirección: la crisis ecosocial está adquiriendo cotas dramáticas. Vivimos la desestabilización de los ecosistemas y ciclos naturales que en muchos lugares nos lanzan a migrar, a huir del hábitat en el que hemos nacido. El resultado es que formamos parte de esas grandes migraciones, cobijándonos en bosques en pleno invierno, amontonándonos en las fronteras del bienestar para buscar asilo y se nos trata como a delincuentes. Hemos creado una forma de vida global con una respuesta en forma de crisis sanitaria, la primera que hemos vivido toda la humanidad a la vez, la Covid19. Y sigo leyendo a Yayo ¿qué podemos hacer? ¿qué hay que primar primero? Ella tiene dos respuestas, en forma de dos grandes retos. El primero es la protección de todas las vidas, incluidas las no humanas. El segundo es recomponer el modelo económico y social para que reduzca la huella humana, restaure el funcionamiento de los ecosistemas y asegure la continuidad de todas esas vidas en el planeta, la nuestra también. Para seguir la propuesta de Yayo Herrero debemos cambiar la mirada a nuestra forma de vida y darnos cuenta que hay decisiones que no pueden tomarse desde despachos urbanos sin contar con la implicación de esa misma vida. Lo han tenido muy en cuenta en la propuesta #TerraTecaTraca un juego de palabras para denominar a lo esencial: la tierra, la comida y la explosión de fuegos artificiales que puede provocar el pensamiento político y el activismo ecologista. Se trata de provocar una reflexión en torno a ese concepto de Alimentación Sostenible, para que el término no se use sin conocimiento y vaya ligado a todo lo que implica la Soberanía Alimentaria. Así es como han querido hermanar la propuesta con el arte y durante unos meses, artistas de diferentes disciplinas han trabajado con pastoras, pescadoras, agricultoras, ganaderas, en diversos centros artísticos rurales. El resultado se ha llevado a la ciudad, porque es allí donde se toman las decisiones importantes, a menudo sin contar con la colaboración de quienes realmente aseguran los alimentos y la vida. El Festival sigue tan activo después de las fechas de presentación oficial que te propongo un repaso a su web aquí y fíjate en su imagen de presentación, un fragmento de mapa de la ciudad de Barcelona con su típico Eixample y otro posible fragmento de mapa rural en el que los barrios son pueblos, los bosques crecen cerca de arroyos y la agricultura es una realidad en tierra urbana, claro que es posible, aunque quizás usted no se lo cree

He recuperado el libro “Mañana. Una Revolución en marcha” de Cyril Dion, es mejor ver el documental está clarísimo, inspira un montón, te dejo aqui el trailer:

Pero a mí me interesa la primera parte escrita, la entrevista de Cyril con los investigadores de la Universidad de Stanford, Liz Hadly y Tony Barnosky. Ahí están las claves para entender dónde estamos, cuál es nuestra situación, una especie de quienes somos, de dónde venimos, adónde vamos en época de crisis climática. El resultado, somos una especie en aumento constante, en 2100 seremos 27 mil millones si no se estabiliza la natalidad con planes de contracepción y acceso a la sanidad. Somos una humanidad occidental con un consumo exagerado de recursos. Venimos del uso de unas energías fósiles que debemos dejar de extraer.Para ello hay que cambiar nuestros modelos económicos y preocuparnos de la forma de alimentar a nuestra población, con nuestro modelo actual se desecha un tercio de lo que se cultiva. Y vamos directos a una extinción masiva de especies que debemos detener, porque sin ellas y su equilibrio no habrá vida, aunque usted no se lo cree.

Si has llegado hasta el final de este artículo, entiendo que algo sí tienes claro. Ahora para reaccionar localiza a aquellas personas que no se lo crean, debate con ellas, escúchalas y explícales que nos queda muy poco tiempo, porque todo lo que te he contado ya era vigente antes de 2012 y entonces los científicos daban 20 años de tiempo para no llegar al Tipping Point, el Punto Crítico. Estamos en la mitad, el reloj sigue su tic tac y aquí en la tierra pocos reaccionan. Entra en el blog de Ferran Puig Vilar, Usted no se lo cree y luego mira un documental que te hará abrir los ojos definitivamente para que no solo te lo creas tú sino tu gente cercana. Se llama 50GRAUS:

Ha sido elaborado por SICOM y Entrepobles para explicar el mundo que hemos dibujado y qué rumbo estamos tomando. Es verdad, somos la primera generación en la historia de la humanidad que sufre las consecuencias del cambio climático y la última que podrá hacer algo para remediarlo.

 

Pilar Sampietro.

 

 

 

Conoce a Pilar Sampietro

Soy periodista radiofónica especializada en ecología y cultura. Dirijo y presento Vida Verda en Ràdio 4, así como su versión en castellano, Vida Verde, en Radio Nacional de España (RNE) y Radio Exterior, programas  sobre crisis climática y ecológica, biodiversidad, paisaje y cultura. En Radio 3 presento Mediterráneo, un espacio sonoro sobre música, efectos migratorios y cultura de los diferentes rincones del Mediterráneo. Además, colaboro habitualmente en blogs de ecología como Alterconsumismo (El País Digital), soy coautora de los libros El jardín escondido (Pol·len, 2013) y, más recientemente, La ciudad comestible (Morsa, 2018), donde exploro experiencias y propuestas para hacer más verdes las ciudades.