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La deforestación tiene un impacto muy grave y directo en el cambio climático y el calentamiento global actuales. Según el informe más reciente de la organización WWF 43 millones de hectáreas en todo el mundo han sido arrasadas, una superficie equivalente a California. La mayor parte de esta superficie deforestada se encuentra en los bosques tropicales que pertenecen a los pueblos indígenas y comunidades locales de 24 países diferentes. Estas comunidades juegan un papel muy importante en la protección de los paisajes, sin embargo, no se les da ningún apoyo ni derechos para favorecer su conservación. 

Financiación para los protectores de los bosques

Frente a este panorama, como no podría ser de otra manera, la protección de los bosques fue uno de los temas centrales de la Cumbre climática de Glasgow, celebrada hace unos meses, en la que se tomaron decisiones importantes sobre el tema. Y es que en la COP26 se llegó a un acuerdo histórico para frenar la deforestación y ayudar a las poblaciones indígenas que son las responsables de administrar la mitad de la tierra y de proteger el 80% de la biodiversidad del planeta.  

Hasta ahora, estos pueblos nativos y comunidades locales, que tienen un papel tan importante en la conservación de los bosques, recibían solo el 1% de la financiación global para reducir la deforestación. Sin embargo, después de la cumbre parece que hay una intención de cambiar las cosas: Reino Unido, Noruega, Alemania, EEUU, Países Bajos y 17 donantes estadounidenses se han comprometido a apoyar con 1.470 millones de euros a los pueblos indígenas desde ahora hasta 2025. 

¿Cómo ayudará esta financiación a las comunidades indígenas?

Esta financiación tiene como objetivo ayudar a los pueblos indígenas y las comunidades locales a consolidar actividades en su territorio y afianzar sus estructuras. También será un apoyo para que puedan adquirir la tecnología necesaria para mapear sus tierras, el registro de propiedades y su compra, y de proteger a sus miembros de las amenazas que reciben como defensores de la naturaleza. 

Este dinero irá destinado a los pueblos indígenas y las comunidades que conforman la Alianza Global de Comunidades Territoriales (GATC), una coalición de organizaciones de América Latina, África y Asia, que representa a 35 millones de personas de 24 países. 

“La clave es que esta financiación no irá a las grandes fundaciones conservacionistas, que son las que suelen acumular las principales donaciones, sino que llegará a las pequeñas comunidades, que en estos repartos suelen recibir muy poco dinero”, explicaba Tauli-Corpuz, activista indígena y exrelatora especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas en la presentación de la medida en Glasgow

La falta de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas perjudica la conservación de los bosques

Ahora bien, la falta de financiación no es el único problema. En la COP26 una nueva investigación muestra que los Pueblos Ingenas y comunidades locales poseen al menos 958 millones de hectáreas de tierra que abarcan la mayor parte de los bosques tropicales en peligro de extinción del mundo, pero tienen derechos legales sobre menos de la mitad de sus tierras. 

Esta falta de reconocimiento les expone a ellas, a sus territorios y, al carbono y la biodiversidad que albergan, a las crecientes amenazas de la deforestación y la degradación. Esto provoca la aceleración de las emisiones de una reserva de carbono equivalente a 15 veces las emisiones mundiales de Co2 relacionadas con la energía en 2020.

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En definitiva, las poblaciones indígenas juegan un papel muy importante en la protección de nuestros bosques y, por eso, es fundamental reconocerlo y darles soporte si se quiere encontrar una solución a problemáticas como la deforestación. 

Este fue uno de los acuerdos positivos que salieron de la Cumbre de Clima de Glasgow, aun así, hay otros que no han sido tan bien vistos por la comunidad científica como la meta de contener el aumento de temperatura global a 1,5 °, que les parece insuficiente. 

 

Escrito por Clara Valls.