Afortunadamente en la sociedad occidental cada vez son más las personas conscientes de la importancia de cuidar el planeta y de tener conductas respetuosas con el medio ambiente. El cambio climático es una clara evidencia de que el bienestar de nuestro entorno depende de nosotros y de que nuestro bienestar también depende de él. Es precisamente esta relación intrínseca con nuestro entorno el objeto de estudio de la Psicología Ambiental, una disciplina que ha ido ganando protagonismo sobre todo en su implantación desde el punto de vista ecologista.

Hemos hablado con Matilda van den Bosch, doctora especializada en planificación paisajística y salud pública, para que nos hable de la Psicología Ambiental y del comportamiento ecológico.

Matilda trabaja como investigadora asociada en ISGlobal y como consultora para la OMS, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU (EPA), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Oficina de Cambio Climático de Health Canada. Su tarea consiste en asesorar a todas estas organizaciones en temas como los indicadores de espacios verdes urbanos para la salud pública y las prioridades ambientales para proteger la salud. 

 

Matilda, ¿Puedes explicarnos qué estudia la psicología ambiental y cuáles son sus objetivos?

La psicología ambiental estudia el impacto del entorno circundante en el comportamiento y el estado de ánimo de las personas. También, hasta cierto punto, estudia el impacto de las personas en el medio ambiente. Básicamente, el objetivo es comprender y explicar mejor las interrelaciones entre el comportamiento humano y todo tipo de entornos. Este tipo de psicología argumenta que todo comportamiento ocurre en contexto, tanto construido como natural, tanto en el interior como en el exterior. Diría que está relacionado mayoritariamente con entornos físicos más que sociales.

 

¿Por qué es importante su estudio y qué beneficios crees que puede aportar a la sociedad?

Es importante obtener más conocimiento sobre el comportamiento humano, especialmente en contextos en los que queremos comprender cómo se puede cambiar ese comportamiento. Objetivamente, esto se relaciona con comportamientos que son desventajosos o perjudiciales para el individuo o para los demás.

Además, estudia el impacto en el estado de ánimo y el estrés, por lo que si sabemos más sobre cómo diseñar entornos que mejoren el estado de ánimo y reduzcan el estrés podremos mejorar la salud y el bienestar en la sociedad. Esto puede ser especialmente importante en entornos hospitalarios, pero también en otros entornos, como escuelas y hogares de ancianos donde viven poblaciones vulnerables.

En cuanto a los comportamientos considerados “dañinos”, es fácil relacionarlos con el cambio climático, que es causado por el comportamiento humano. Si podemos entender cómo cambiar la forma en que actúan para preservar mejor el medio ambiente, los beneficios para la sociedad y el planeta serían enormes. De esta manera llegaríamos a la raíz del problema, en lugar de pensar en términos de medidas de adaptación.

 

¿Por qué los humanos no hemos sabido cuidar mejor nuestro planeta?

En relación al tipo de conductas dañinas que nos han llevado al cambio climático me parece muy interesante el enfoque psicológico basado en la “Tragedia de los Comunes”. Este concepto, introducido por el ecologista Garret Hardin, nos intenta explicar cómo aquellos recursos que están en un espació común siempre van a sufrir un deterioro debido a su sobreuso. Discute sobre problemas relacionados con comportamientos que conducen a ganancias a corto plazo para el individuo versus pérdidas a largo plazo en mayor escala. 

[Esta teoría que menciona Matilda se basa en la idea de que el ser humano es cortoplacista, es decir, que su propio instinto de supervivencia en su paso efímero por el planeta está vinculado al corto plazo y no piensa en las generaciones futuras.]

 

En cuánto al estudio del comportamiento ambiental, ¿Qué tipos de conductas pro-ambientales existen?

Tener un comportamiento pro-ambiental es sinónimo de usar medios de transporte no motorizados, no viajar en avión, reciclar, llevar una dieta de productos ecológicos, ser vegetariano, ahorrar electricidad y mucho más. El investigador Paul C Stern en uno de sus estudios clasifica los comportamientos ambientales en 4 tipos:

  • Activismo ambiental: participar en una manifestación ecologista, realizar una queja formal sobre un problema ecológico a una organización gubernamental, etc.
  • Ciudadanía ambiental: donar dinero a organizaciones medioambientales, llamar la atención a alguien que ha tenido un comportamiento no ecológico, etc.
  • Soporte político: votar a un candidato que dé soporte a problemas ambientales, estar dispuesto a pagar más tasas para la protección del medio ambiente, etc.
  • Comportamientos en la esfera privada: usar contenedores y bolsas reutilizables en casa, no usar plásticos de un solo uso, apagar las luces cuando no se usan, no malgastar agua, etc.

 

 

¿Qué factores pueden influir en un comportamiento pro-ambiental?

Hay varios factores que pueden propiciar un comportamiento más o menos ecológico en los individuos. Algunos son:

  • Ingresos: puede influir ya que los productos ecológicos suelen ser más caros.
  • Educación: las personas de educación superior a veces son más conscientes de las consecuencias de su comportamiento.
  • El entorno físico e infraestructuras: si una ciudad se construye para el transporte de automóviles, el comportamiento general se vuelve menos respetuoso con el medioambiente. A partir de los artículos adjuntos, también es posible que los entornos naturales como tales puedan promover un comportamiento pro-ambiental.
  • Contexto social: Si las personas que nos rodean son ecológicamente conscientes, a menudo tendemos a ser influenciados en esa dirección.
  • Estrés y estado de ánimo general: porque impacta en todos nuestros comportamientos.
  • Factores fisiológicos: hay algunos estudios que defienden una relación entre la actividad cerebral y el comportamiento pro-ambiental.

 

¿Cómo podría fomentarse un comportamiento ambiental más responsable?

Creo que una de las principales intervenciones para promover el comportamiento ecológico son las inversiones en transporte activo a través de la infraestructura, es decir, planificar y diseñar ciudades para caminar y andar en bicicleta, no para automóviles. Nuestro entorno urbano debería estar diseñado para que comportarse de manera sostenible fuera fácil para todos.

 

Escrito por Clara Valls.