La crianza es, desde hace unos años, una de las tareas más proclives al consumismo. Es por ello que aumentar la familia supone, hoy en día, hacer crecer a medio y largo plazo la huella de carbono a niveles superiores a los que lo hace, incluso, un automóvil, según el estudio La brecha en la mitigación del clima. Desde el embarazo la tendencia es comprar un sinfín de objetos de uso limitado con la consecuente generación de residuos que esto conlleva. “Hay muchas ilusiones de por medio, las ganas de dar lo mejor y, claro, como parece que creemos que dar lo mejor es dar más... Nos han llenado de necesidades creadas para cada etapa de la vida y más para la crianza. Y cuando eres primeriza eres mucho más sensible a este engaño porque, simplemente, no tienes experiencia”, Yve Ramírez, divulgadora ambiental, y autora de Residuo Zero.

Desde el respeto a esta faceta complicada, hay algunas decisiones y gestos que pueden ayudar a impulsar la sostenibilidad en la crianza.

 

Alimentación

“Si ya tenemos el mejor alimento para el bebé, ¿por que se recurre a la lactancia artificial?”, se pregunta la socióloga Esther Vivas, autora de  dos libros muy relacionados con esta cuestión, Mama desobediente y ¿Quién controla nuestra alimentación?, en referencia a la lactancia materna. “Mi respuesta es que hay intereses económicos que hacen negocio con la lactancia artificial, que desde un punto de vista ambiental tiene un impacto negativo: implica que hay un proceso de producción, hacen falta vacas que consumen pienso y agua y que generan un impacto ambiental. La lactancia artificial puede ser insustituible en algunas circunstancias. El problema llega, desde mi punto de vista, cuando esta lactancia artificial se acaba dando y no es necesaria”, sentencia Vivas, que acuña el término soberanía lactante. Como respuesta a esta artificialidad (con alimentos altamente refinados, azucarados y envasados), surge con fuerza la defensa de la lactancia materna y, sobre todo, de las madres lactantes, y, a partir de los ocho meses del bebé, el llamado Baby Led Weaning (alimentación complementaria a demanda) que prescinde de papillas y opta por introducir la comida casera a trozos y adaptada a la edad de los bebés (arroz, zanahorias, frutas, etc.). En este sentido, la Agencia de Salud Pública de Cataluña ha editado una guía muy práctica para las familias sobre alimentación de 0 a 3 años.

 

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Productos de aseo

Según el informe Productos menstruales de un solo uso, pañales y toallitas en el que participa Rezero, en Europa se utilizan al año 33 miles de millones de pañales deshechables, lo que resulta en 6.731.000 miles de millones de toneladas de basura al año. El número de toallitas húmedas, es de 68 miles de millones, un equivalente en residuos de 511.000 millones de toneladas cada doce meses. En este sentido, una opción es utilizar pañales reutilizables. Los hay de algodón, cáñamo, o una mezcla de los dos y microfibras para la parte absorbente, y plásticos y tela de fibras naturales por cobertor. Estos se pueden lavar y no generan residuos. Los únicos residuos son los excrementos de los bebés, que se pueden tirar por el inodoro. Además, los pañales de tela son ideales para bebés que sufren dermatitis atópica o son alérgicos a la celulosa.

Los pañales biodegradables son otra alternativa a los pañales     desechables     convencionales. Están hechos sin productos derivados del     petróleo (los     plásticos y el látex sintético), de origen sostenible, como     celulosa procedente de fuentes verdes (con el sello FSC), algodón     orgánico, almidón de maíz y patata y aceites naturales. Estos deben de     tirarse luego  al contenedor marrón de compostaje y desmenuzarlos     antes. Sus fabricantes aseguran que tardan 7 años en ser absorbidos por     la naturaleza.

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Ropa

Los niños y niñas pequeños crecen muy rápido por lo que dar una segunda vida a la ropa de bebé cobra todo el sentido. Entre familiares, amigos, vecinos… viene de perlas reutilizar la ropa. En caso de comprar o confeccionar ropa nueva, se recomienda decantarse por piezas de calidad, de algodón orgánico y otras materias primas naturales. Estas, seguramente, serán prendas más duraderas y facilitarán la reutilización. En caso de no saber a quién dar la ropa, hay muchas ONG e incluso Centros de Atención Primaria (preguntar al propio CAP) donde recogen ropa para ayudar a familias con pocos recursos económicos. Destacar, por ejemplo, el gran trabajo del grupo de crianza del CAP Numancia de Barcelona, en su ayuda a madres adolescentes.

 

Minimizar y reutilizar los objetos cotidianos

Como tronas, cochecitos o cunas. Existen, incluso, empresas especializadas en productos de puericultura como BabyEco, que disponen de un taller para arreglar desperfectos en carros de paseo para así alargar la vida del coche lo máximo posible ahorrando recursos y evitando generar residuos.

 

Educar en la sostenibilidad

“Muchos adolescentes están pidiendo que se tomen medidas por la emergencia climática en la que vivimos. Una crianza y una vida sostenible les permite integrar con normalidad la sostenibilidad en su vida”, señala la periodista Brenda Chávez. En este aprendizaje, además de la familia, influyen otros entornos como la escuela, el entorno social, la publicidad o la familia extensa, aun así, el ejemplo de lo que vean en casa los primeros años de su vida, sentará la base para unos criterios más sólidos en sus decisiones. “Si en estos años se les acompaña en el aprendizaje de un consumo más sostenible y se les educa en el respeto por el medioambiente, los recursos, el agua, el gas, la luz, etc., por muchos mensajes que les lleguen a lo largo de la vida, algo quedará”, insiste Chávez.

 

Para saber más sobre el tema, siempre una buena fuente es la revista Opcions, centrada en cuestiones de consumo consciente, con la que colabora Ester Vivas. Tiene versión en catalán y español.

Resulta difícil aconsejar páginas webs o proyectos relacionados con la crianza eco, en los que, al final, no se incite al consumo. La mayoría, son proyectos con tienda, algunos muy especiales como Panaram, una marca de diseño y fabricación de juguetes educativos, accesibles, responsables y que fomentan un aprendizaje significativo. 

A través de las redes sociales, sobretodo Instagram, también se pueden encontrar algunas cuentas que abogan por la crianza respetuosa y sostenible como la de Esther Martínez Estoreta, maestra y madre, que ofrece consejos de actividades, alimentación y propuestas con niños alineadas con la sostenibilidad (aunque acepta colaboraciones publicitarias de productos no sostenibles). 

Y luego, tenemos a los gurús, como el pediatra Carlos González, uno de los grandes referentes en España sobre lactancia materna y alimentación en primera infancia y cuyos libros son bestsellers del tema. 



Escrito por Rut Vilar
Foto portada de Unsplash