El siglo XX ha sido el siglo del transporte. Es más, podríamos decir también, que el fin del siglo pasado ha sido el del transporte privado o individual, con un predominio del uso casi exclusivo de las carreteras y autopistas. Y aunque cuando hablamos del tema del transporte pensamos en las consecuencias negativas respecto a la contaminación ambiental o la huella ecológica, no podemos olvidarnos tampoco de las consecuencias que tiene esta tendencia para nuestra salud por el índice de accidentes en carretera y por el estrés y ansiedad que supone para muchas personas pasar muchas horas en un coche sometidos a la tensión del tráfico o los atascos. 

Frente a esto, el siglo XXI se alza como la oportunidad de cambio de un modelo obsoleto a otro nuevo en el que se promuevan modelos de ciudad y de transporte sostenibles que les devuelvan a las personas el protagonismo que los coches le robaron.

El tráfico como agente contaminador

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Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el transporte “consume una tercera parte de toda la energía final de la Unión Europea”. Considerando, además, que esta energía procede mayoritariamente del petróleo, hace que el transporte sea el responsable de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del continente, lo que contribuye en gran medida al cambio climático. 

Además, mientras otros sectores económicos han ido reduciendo paulatinamente sus emisiones contaminantes, en el caso del transporte esto no ha sido así, sino todo lo contrario, han aumentado.

Pero, además, el transporte genera otros problemas acuciantes en nuestras ciudades:

Contaminación atmosférica

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El transporte es una de las fuentes de contaminación atmosférica más importante en las ciudades, con gran repercusión para la salud de las personas. No obstante, es en este sentido donde más regulación se ha desarrollado en la mayoría de los países. 

Por ejemplo, en Londres, han implantado el proyecto Breathe London, una combinación de tecnología y análisis de datos para medir la exposición de los londinenses a la contaminación de la ciudad, para luego aplicar medidas para reducirla. 

Santiago de Compostela y Zaragoza también están inmersas en el programa TRAFAIR junto con otras ciudades italianas en el que se desarrollan servicios innovadores y sostenibles para analizar la calidad del aire o los flujos de tráfico y extraer conclusiones que finalmente beneficien a la ciudadanía.

Contaminación acústica

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La contaminación acústica también tiene efectos perniciosos para la salud, y es que la contaminación va más allá del aire o el agua. El ruido al que nos hemos acostumbrado es un problema cada vez más grande al que las principales administraciones públicas deben hacerle frente de manera inminente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que 360 millones de personas en el mundo están perdiendo audición -32 millones de los cuales son niños – y una de las causas principales es la exposición al ruido excesivo de las ciudades.

Contaminación urbanística / paisajística

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Nos referimos a contaminación paisajística por el impacto que tiene el transporte en el diseño de ciudades o carreteras, priorizando siempre al coche y nunca al peatón o a la fauna o la flora locales. Este tipo de contaminación es uno de los grandes responsables de deforestación, la tala de árboles y la falta de zonas verdes. El medio ambiente debe estar presente en todos los procesos urbanísticos de planteamiento, construcción y explotación de carreteras para no seguir dañando el entorno. 

Alternativas de transporte no contaminante

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Como hemos visto, la situación de las ciudades respecto al tráfico es crítica, y es probable que empeore si no le ponemos remedio, pues la tendencia actual de los movimientos migratorios implica que cada vez más personas se moverán del campo a las ciudades den busca de prosperidad. En este sentido, se hace especialmente importante proporcionar un acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos mientras que se mejora también la seguridad vial.

Caminar

Caminar es el medio de transporte más asequible, accesible y desde luego sostenible para el medio ambiente. Pero es que, además, es un ejercicio estupendo para nuestra salud, que mejora nuestra calidad de vida y nuestro bienestar. 

Bicicleta

La bicicleta es otra opción silenciosa, limpia y que también repercute de forma muy positiva en nuestra salud. En este sentido, hay numerosas ciudades que se han implicado con este medio de transporte y lo han fomentado con una interesante red de alquiler de bicicletas o con la construcción de carriles bici, a través de las cuales se puede circular con tranquilidad y seguridad. Copenhague, por ejemplo, tiene un porcentaje de más del 90% del territorio de la ciudad cubierto con carril bici, y es la ciudad del mundo más bike-friendly. Le siguen Amsterdam y Utrech muy de cerca. Para encontrar alguna ciudad española en el ranking tenemos que ir hasta la décimo tercera posición, en la que se encuentra Barcelona con un 57,4% de territorio de carril bici.

Transporte público

El transporte público es la mejor manera de reducir emisiones en nuestros desplazamientos en oposición a un coche privado. Tren, autobús o metro tienen menos impacto sobre el cambio climático al reducir el combustible, más calidad de vida en las ciudades al reducir tráfico, menos gasto público en sanidad al reducirse los accidentes de tráfico y todo tipo de enfermedades y mayores beneficios económicos individuales al reducir el consumo de gasolina.

Transporte privado

Si por el motivo que sea nos vemos obligados a utilizar el transporte privado, hay algunos cambios de hábito que podemos introducir. 

  • Procura utilizar coches más pequeños y con menos potencia, especialmente para el uso en ciudad (consumen la mitad de la energía que uno grande y potente)
  • Optar, si se puede, por un coche eléctrico o híbrido.
  • Si puedes comparte tu coche: habla con tus compañeros de trabajo, con tus vecinos… muchas veces hacemos rutas muy similares. También hay plataformas para compartir tu coche a través de internet que funcionan muy bien como Blablacar, Amovens o Shareling.
  • No siempre necesitamos un coche. Y, de hecho, poseerlo, además de ser contaminante es un gasto que no siempre amortizamos. Si este es tu caso, y tu coche pasa más tiempo en un parking o garaje, quizás te interese alquilar un coche en momentos puntuales, y prescindir de él el resto del tiempo. Esta es una opción que cada vez contempla más gente. 
  • En los viajes de menos de 1000 kilómetros utiliza siempre el coche – o mejor el tren- en vez del avión, pues es el medio más contaminante de todos.

Cómo fomentar la movilidad sostenible

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Como hemos visto el problema del transporte es uno de los más acuciantes en el siglo XXI. La alta concentración poblacional crea tensión en los sistemas de movilidad y genera problemas medio ambientales. La comodidad implica que todos queramos coger nuestro propio vehículo para movernos con independencia, pero eso es incompatible con un ambiente sostenible.

Para conseguir un transporte más verde y sostenible en las ciudades se necesitan planes integrales en los ámbitos económico, social y ambiental. De hecho, una de las cuestiones más importantes es que se incentive un cambio de comportamiento en la sociedad, pues son los que, en última instancia, toman la decisión de viajar en uno u otro medio de transporte.

Asimismo, las administraciones públicas también tienen un papel muy importante en este sentido, pues de ellas es la responsabilidad de diseñar e implementar planes que impulsen el uso de los medios de transporte más sostenibles y eficientes energéticamente, y que permitan reducir las emisiones de gases efecto invernadero. Se necesita un transporte público muy eficiente, con más frecuencias, más económico y en general más accesible para que las personas no tengan excusas para no utilizarlo.

Como vemos, la movilidad sostenible es un asunto que involucra a muchos actores, y en el que es necesario el compromiso de la ciudadanía para que el problema medioambiental no vaya a más. Así que, hazte esa pregunta ¿cómo te mueves por tu ciudad? ¿crees que tu forma de hacerlo es sostenible? ¿Qué cosas puedes mejorar?


Escrito por Natalia Muro
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