Photo by MARTIN BERNETTI AFP (2021)

 

La industria textil se encuentra en el segundo lugar en emisiones de gases. Hablamos de un sector responsable del 10% de las emisiones mundiales y de la producción de 20% de aguas residuales. La industria de la moda actual es nociva para el medioambiente no solo por los tintes que se usan en los procesos de fabricación sino también por las toneladas de ropa usada que se acumulan en los vertederos.  Estas consecuencias negativas se agravan cada vez más con el fast fashion que está multiplicando sin parar la producción de prendas de ropa a nivel mundial.

¿Qué es el fast fashion o la moda rápida?

En el mundo se acumulan cada vez más montañas y montañas de ropa usada como consecuencia del fast fashion.  Este modelo de “moda rápida”, cada vez más presente en la sociedad, consiste en un negocio acelerado y masivo que ofrece productos novedosos de bajo costo y calidad. Un modelo que fomenta el consumo impulsivo, recurrente y urgente para responder a la necesidad de vestir siguiendo las tendencias de cada microtemporada a lo largo del año.

Según publicó la revista científica  Nature Reviews Earth & Environment un estudio de investigadores de varios países reveló que la producción mundial de textiles per cápita ha aumentado más del doble en 30 años. Ha pasado de 5,9 kilogramos a 13 kg por año. En esa misma dirección, el consumo mundial ha aumentado unos 62 millones de toneladas de productos textiles por año y los investigadores prevén que llegue a 102 millones de toneladas en 2030.

 

¿Qué consecuencias tiene la moda rápida?

El modelo de fast fashion provoca más de 92 millones de toneladas de desechos producidos por año y 1,5 billones de litros de agua inutilizados. 

La moda rápida se traduce en contaminación de mares y ríos por tintes tóxicos y microplásticos de las fibras, degradación de suelos y tala indiscriminada de árboles para la obtención de materia prima. 

Además de las consecuencias medioambientales, el fast fashion también es el responsable de situaciones de explotación laboral que atentan con los derechos humanos en países con economías poco desarrolladas del sudeste asiático. La mano de obra barata que ofrecen estos países hace que las grandes marcas internacionales busquen producir sus prendas en este lugar. Gracias a esto pueden vender a un costo accesible y seguir manteniendo un margen de ganancias muy alto.

Photo by Rio Lecatompessy on Unsplash

¿Dónde va a parar la ropa usada?

Como comentábamos, las actuales prácticas de consumo de la moda dan lugar a grandes cantidades de desechos textiles. La mayoría de la ropa se incinera, se deposita en vertederos o se exporta a países en desarrollo. Solo el 15% de los desechos textiles postconsumo se recupera para el reciclaje. De estos, menos del 1% de la producción total se recicla en circuito cerrado. Es decir, vuelven a ser materia prima para fines similares.

Las prendas, una vez usadas, se trasladan en viajes que implican un gasto económico y afectación ecológica  hasta llegar a vertederos. En países como Ghana, en el África occidental, son desechados hasta 15 millones de prendas de ropa usadas cada semana que representa un negocio para algunas empresas, pero un serio daño para el medioambiente. 

¿Qué puedo hacer para reducir el consumo fast fashion?

La moda rápida está en todas partes y parece difícil escapar de ella, sin embargo, existen otras formas más responsables, éticas y sostenibles de fabricar y consumir ropa. Si eres consciente de las consecuencias negativas que tiene el fast fashion, te damos algunos consejos para que compres ropa de manera responsable:

  • No compres más de lo que necesitas. Intenta no caer en el consumismo desmesurado y reflexiona sobre si realmente necesitas tantos abrigos o tantos zapatos. Seguro que puedes vivir igual con solo un par. 
  • Compra prendas de segunda mano. Cada vez hay más tiendas y apps de segunda mano en las que puedes comprar a un precio asequible prendas que otro ya no utiliza.
  • Intercambia y dona ropa a tus amigos y conocidos. Puede que tus amigos quieran prendas a las que tu ya no das uso. Antes de deshacerte de tu ropa 
  • Infórmate sobre la procedencia y condiciones de elaboración de la prenda. Siempre es mucho mejor comprar prendas hechas en tu país que no en Bangladesh o Taiwan.
  • Compra prendas de buena calidad y duraderas. Es mejor gastar un poco más y adquirir prendas que te durarán muchas temporadas que no aquellas de mala calidad que se estropean después de pocos usos. 
  • Si se te estropea, repárala. Intenta alargar al máximo la vida de tus prendas. Atrévete a repararlas tú mismo o llévalas a un taller de costura. ¡No tires una camisa porque se le haya caído un botón o se haya descosido una costura! 
  • Opta por marcas de ropa sostenibles. Hoy en día hay marcas de ropa locales que usan fibras a base de productos reciclados y que están haciendo un muy buen trabajo para cambiar la industria de la moda. 

 

Escrito por Clara Valls.