Durante los tiempos de confinamiento se revalorizaron las azoteas como espacio de ocio entre las comunidades de vecinos. Estos espacios, que hasta hace poco estaban en desuso, tienen un potencial muy grande para hacer de nuestras ciudades un lugar más verde y menos contaminado. Eixverd es una empresa social que trabaja para renaturalizar las zonas urbanas aprovechando las cubiertas de los edificios. Hemos hablado con Lidia Calvo, ingeniera fundadora de la empresa, para que nos explique cómo trabajan para reducir el impacto del cambio climático en las ciudades.

¿Cómo surge el proyecto Eixverd?

Primero trabajé como ingeniera en una empresa tecnológica en Estados Unidos y más tarde fui a África para trabajar con una ONG. Cuando volví a Cataluña me di cuenta de que no quería trabajar ni en empresas corporativas ni tampoco en ONG y que lo que me motivaba más era el tema del cambio climático.

Al volver a Barcelona después de 20 años fuera me di cuenta de que en la ciudad faltaban zonas verdes. A partir de ese momento sentí que lo que encajaba más con mis inquietudes y valores era trabajar en una empresa social de ámbito local con motivaciones medioambientales. En 2015 fundé Eixverd con el objetivo principal de adaptar la ciudad al cambio climático mediante el diseño y construcción de cubiertas verdes.

Desde Eixverd proponéis soluciones arquitectónicas para reducir las emisiones de los gases y la magnitud del cambio climático. ¿De qué soluciones se trata?

Ofrecemos servicios de diseño y construcción de cubiertas verdes en las azoteas de los edificios. Estas cubiertas tienen muchos beneficios medioambientales y uno de ellos es que funcionan como aislamiento térmico para el edificio gracias a la evacuorespiración y la sombra que hacen las plantas. Este aislamiento térmico puede representar una reducción del uso del aire acondicionado y más reducción de emisiones de carbono.

Por otro lado, también funcionan como aislamiento acústico y son un excelente gestor de las aguas fluviales. Estas aguas se mantienen en cubierta y también ayudan al aislamiento térmico. Las cubiertas verdes contribuyen a la biodiversidad urbana y a la reducción de la polución. Consisten en una solución arquitectónica basada en la naturaleza que renaturaliza la ciudad.

Paralelamente también facilitamos la instalación de placas de energía solar que combinadas con las cubiertas verdes todavía tienen más beneficios.

¿Qué cambios experimentaría una ciudad como Barcelona si todas las azoteas tuvieran cubiertas verdes?

A nivel macro ciudad se reduciría el efecto de la ley del calor. En la ciudad la temperatura es mucho más alta que en otras zonas de su entorno y si una masa importante de edificios tuviera cubierta verde la temperatura de la ciudad bajaría. Esto, por un lado, y por el otro provocan el aumento del albedo, la fracción de la luz solar que es reflejada por la superficie. La luz solar que no se refleja se absorbe y calienta la atmósfera contribuyendo a aumentar la temperatura.

Con más cubiertas verdes la ciudad sería mucho más respirable porque ayudarían a la disminución de emisiones de carbono. Es decir que el aire sería de mucha mejor calidad y menos contaminado

¿Las cubiertas verdes se pueden instalar en cualquier tipo de edificio?

En principio se pueden instalar en cualquier tipo de edificio, pero se deben tener en cuenta una serie de medidas de control previas. Una de las medidas importantes es la capacidad de carga del edificio, ya que estas cubiertas verdes pueden llegar a pesar desde 100 kg por metro cuadrado a 400 kg o 500 kg, dependiendo del espesor de la tierra.

Por este motivo antes de instalarlas se hace un análisis estructural del inmueble. Una vez realizado se puede o reforzar la estructura del edificio o bien poner solo los pesos de la cubierta verde en aquellas áreas en las que el edificio puede aguantar más carga. Esta segunda opción es más económica que no la de tener que hacer un refuerzo estructural.

Otro tema para tener en cuenta son las humedades del edificio por ello es importante plantar especies no enraizantes que no dañen el suelo de la azotea. También es necesario instalar un paso de agua y de electricidad.

Por otro lado, si una cubierta no tiene escaleras se tiene que construir un acceso para que los habitantes del edificio puedan subir. En estos casos también se han de poner barandillas que cumplan con la normativa. Esto encarece el proyecto por lo que también existe la alternativa de construir cubiertas no transitables.

¿A qué tipo de cliente van dirigidos vuestros proyectos?

Muchos de nuestros proyectos van dirigidos a edificios de propietarios. Este es un tipo de cliente complicado y arcaico que requiere de mucha negociación. El tema de los pagos también es complicado, ya que los propietarios de aquí consideran que no son ellos los que deben hacerse cargo de invertir en la conservación medioambiental. Ellos creen que debe ser la administración quien lo pague.

Aun así, el ayuntamiento de Barcelona ha lanzado la segunda edición de subvenciones para cubiertas verdes donde da 100 mil euros para hacerse cargo del 75% del proyecto.  Aunque hay gente interesada al final muchas veces no lo tiran adelante porque no quieren ni pagar el 25%.

Otros tipos de clientes para los que trabajamos son hoteles y edificios de oficinas. Sin embargo, es más difícil que nosotros podamos llevar a cabo un proyecto en este tipo de edificios porque son construcciones gestionadas por constructoras grandes. Estas constructoras muchas veces instalan por su cuenta cubiertas verdes de bajo presupuesto que con el tiempo se acaban estropeando.

¿Crees que se potencian suficiente este tipo de soluciones para reducir la contaminación en las ciudades?

No, en mi opinión se deberían potenciar más. Considero que el ayuntamiento debería hacer más esfuerzos en este sentido. Debería instalar cubiertas verdes en todos los edificios municipales así la gente vería que hacerlo no es ninguna locura y es algo normal. De esta manera cuando el ayuntamiento dé subvenciones para instalar cubiertas verdes lo haría con más criterio. Ahora mismo no las instalan en sus inmuebles y tendría más sentido que si lo promueven para que lo hagan los demás ellos prediquen con el ejemplo.

¿Qué dirías a nuestros lectores para animarlos a utilizar cubiertas verdes?

Les diría que es una solución que respeta el edificio y que rehabilitar la cubierta de esta manera no es más caro que hacerlo de una manera tradicional. Con estas soluciones revalorizas la finca, tendrás una nueva zona de ocio dando uso a un espacio que ahora no se utiliza. Además, es una manera de ganar eficiencia energética del edificio y contribuir en la revolución del cambio climático.

Pero las cubiertas no son la única forma para promover y contribuir en el aumento del verde urbano. Entendemos que no todo el mundo puede permitirse instalar una cubierta verde que cuesta miles de euros en su edificio, pero la mayoría tenemos balcones o viviendas en los que podemos encontrar maneras de participar en la reducción de la polución del aire y en el aumento de la biodiversidad en las ciudades. En nuestra tienda ofrecemos mesas de cultivo para plantar un huerto y diferentes sistemas para tener plantas en casa y poder contribuir en la lucha contra el cambio climático desde tu hogar. En definitiva, en esta lucha cualquier tipo y medida de espacio verde cuenta.

¿Qué proyectos destacarías de todos los que habéis hecho hasta ahora en Eixverd?

A mí particularmente me gusta mucho un proyecto que hicimos para una comunidad de propietarios en la calle Aragón de Barcelona. En este caso la presidenta estaba muy motivada con el proyecto y consiguió convencer a la comunidad de 120 vecinos que se puso de acuerdo para tirarlo adelante. Había llegado el momento de rehabilitar una cubierta y decidieron hacerla verde.

Otra cubierta que me gusta mucho es la que hay encima del edificio del restaurante 7 portes. Se trata de una cubierta verde continua que junta 4 edificios adyacentes.

 

Escrito por Clara Valls.