Los guardas forestales son la policía medioambiental más antigua en España, con más de 144 años de historia. Se les llama de distintas maneras dependiendo de la comunidad autónoma: Agentes forestales, Agentes medioambientales, Agentes rurales, Agentes para la protección de la naturaleza, etc. Independientemente de la denominación, su papel como funcionarios públicos es el mismo en todas las regiones. Sus funciones son de vigilancia, policía y custodia de los bienes jurídicos de naturaleza forestal y la de policía judicial en sentido genérico.

Coincidiendo con la ola de calor y el riesgo de incendio que existe en nuestro país, hemos hablado con la Asociación Española de Agentes Forestales, A.E.A.F.M.A., para que nos cuenten más sobre su trabajo, sobre la salud de nuestros bosques y sobre los incendios.

¿De qué manera contribuyen los guardas forestales en la conservación de los bosques? ¿Cuáles son sus diferentes tareas?

Nuestra principal función es velar por el cumplimiento de las normativas que protegen y conservan nuestro Patrimonio Natural y además somos grandes conocedores del medio rural.

Por nuestro reconocimiento de policía, tenemos la labor de custodia y vigilancia de las actividades que se realizan en el medio natural y que puedan afectar a los recursos medioambientales. Velamos por el respeto a la normativa en materia de montes, incendios, vías pecuarias, caza, pesca, biodiversidad, espacios protegidos, aguas y ríos, calidad ambiental, especies invasoras… Participamos en los operativos de emergencias como incendios forestales, inundaciones, búsquedas de personas u otras catástrofes naturales.

Dentro de nuestras labores de gestión, asesoramos y auxiliamos al ciudadano en sus tramitaciones administrativas en materia medioambiental.

Además, realizamos labores de educación y divulgación medioambiental y de concienciación de la sociedad, base fundamental para la propia conservación.

¿El contexto pandemia ha afectado de alguna forma la salud de los bosques y del medio ambiente en nuestro país?

En un primer momento el confinamiento supuso una pausa del impacto humano sobre el medio ambiente, un respiro. Sin embargo, posteriormente la pandemia ha hecho que nos reencontremos con la naturaleza, siendo el refugio y la vía de escape de muchas personas. Por ello ha aumentado considerablemente el uso público de los espacios naturales. Esto, en principio, no tiene por qué ser negativo hasta que se llegan a situaciones de saturación de Espacios Protegidos. Una vez llegados este punto es difícil conjugar el uso público y la conservación del espacio y en algunos casos nos hemos visto obligados a cerrar accesos en momentos puntuales.

Por otro lado, nos encontramos con nuevos perfiles de visitantes urbanos que, en algunos casos, no siguen un comportamiento respetuoso con la naturaleza por la generación de residuos, comportamientos inadecuados, uso de megafonías, etc.  También este reencuentro ha tenido el hecho negativo de encontrarnos con un nuevo elemento (residuo), tirado por los sitios más inhóspitos del monte: las mascarillas.

 

Fuente: Youtube AEAFMA

¿Cuál es la situación actual de los bosques y de los ecosistemas en España y cómo se están viendo afectados por el cambio climático?

Actualmente la superficie forestal española está en claro aumento, debido al abandono de terrenos agrícolas con baja productividad. No obstante, en las últimas décadas se está apreciado que muchas masas arboladas están sufriendo procesos de decaimiento y graves daños en la vegetación, debido a fenómenos climáticos extremos (olas de calor extrema, nevadas como las producidas por las tormentas Filomena o Gloria, etc.).

¿Qué relación hay entre el cambio climático y el riesgo de incendio? ¿El riesgo de incendio es mayor ahora que en el pasado? Si es así, ¿por qué?

Está claro que el riesgo es mayor y parece que la relación es bastante clara. Las olas de calor y otros fenómenos climáticos con el aumento de las temperaturas medias que parecen relacionados con el cambio climático, producen que la vegetación sufra un mayor estrés hídrico, haciendo que sea más propenso a arder. Cada día los dispositivos de prevención y extinción de incendios forestales controlan varios conatos en España, pero cuando alguno se escapa, con las condiciones derivadas del cambio climático, corremos mayor riesgo de tener un GIF (Gran Incendio Forestal).

Fuente: AEAFMA

¿Cuáles son las regiones que se encuentran en situación de más peligro?

Todas las regiones de la Península con clima mediterráneo y Canarias son las que están más expuestas a sufrir grandes incendios forestales. No obstante, podemos afirmar que ninguna zona está exenta de sufrir grandes desastres naturales.

¿Qué es necesario para una extinción de incendios efectiva? ¿Cómo podría mejorarse esta labor?

Si bien los Grandes Incendios Forestales (más de 500 hectáreas), tienen una gestión complicada, hay que intentar una actuación rápida, minimizar los daños en bienes y priorizar la seguridad en los propios intervinientes. Los Incendios forestales son una emergencia y por lo tanto se procura constantemente mejorar su gestión a través de la formación continua, práctica, coordinación entre administraciones, aprovechando lo aprendido con la experiencia.

¿Qué buenas prácticas deben seguir los españoles para reducir el riesgo de incendio?

Lo ideal es que siempre que vean un posible incendio se comunique a través del teléfono europeo de emergencias 112. Por suerte la sociedad española ya tiene muy interiorizado que no se deben arrojar colillas, realizar barbacoas, trabajos con maquinaria en zonas de riesgo, etc. No obstante, siempre es bueno continuar realizando campañas de concienciación y educación ambiental de los más jóvenes, ya que son el futuro de la sociedad.

 

Escrito por Clara Valls.