Nombre: Berta Cáceres.

Fecha de nacimiento: 1971-2016

Lugar de nacimiento: Honduras 

Actividades relevantes: activista ambientalista y feminista hondureña. Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

 

Ecologista, feminista y defensora de los derechos de los pueblos indígenas, Berta Cáceres fue asesinada en 2016 por defender el medio ambiente. Su lucha contra la construcción de un complejo hidroeléctrico en Agua Zarca, en la cuenca del río Gualcarque, en su país, Honduras, puso en jaque a poderes económicos y políticos que, según varias investigaciones del caso, se encontrarían tras la autoría intelectual de su asesinato. 

El complejo hidroeléctrico partía de la construcción de una presa que restringía el acceso al agua del Gualcarque a las comunidades locales –los lenca–, ponía en riesgo su modo de vida tradicional (basado en varios tipos de cultivo) y amenazaba el medio ambiente. 

La presión popular encabezada por Cáceres y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) que dirigía hicieron que varios accionistas internacionales se retiraran del proyecto, entre ellos, el Banco Mundial, la estatal china Sinohydro y, más tarde, el banco holandés FMO o el Finn Fund finlandés. 

Su lucha le valió el Premio Goldman de 2015, una especio de Premio Nobel en materia ambiental. El jurado destacó su aporte a la defensa del medio ambiente y de las comunidades indígenas. 

Pero la madrugada del 2 de marzo de 2016 un grupo de sicarios asesinaron a Cáceres en un ataque en su casa en el que también hirieron al activista mexicano Gustavo Castro, que se encontraba con ella. Según el juicio del caso, el crimen estuvo dirigido por militares y responsables de la empresa DESA (Desarrollos energéticos), la constructora de la presa. Entre los ocho condenados se encuentran los tres sicarios que dispararon contra Cáceres, dos exmilitares y dos trabajadores vinculados a DESA.

Pero los verdaderos autores intelectuales del asalto no han sido perseguidos y, en este sentido, el crimen sigue sin esclarecerse, “en un proceso de investigación repleto de irregularidades y de vacíos legales que ha sido obstaculizado por el propio Gobierno de Honduras”, cuenta la hija de Berta Cáceres, Bertha Zúñiga. Documentales como Las Semillas de Berta Cáceres cuentan detalladamente su historia.

Foto de Wikipedia Commons

Activismo en su ADN

Por tradición familiar, Cáceres se significó desde bien joven como una luchadora por la liberación en Centroamérica. Su madre, comadrona, enfermera y alcaldesa, ayudó a muchos refugiados de El Salvador que llegaron a Honduras durante la guerra civil de su país. 

En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras con el objetivo de  defender el medio ambiente, rescatar la cultura Lenca (de la comunidad local) y elevar las condiciones de vida de la población de la región. 

Desde el COPINH denunció 47 concesiones (permisos de explotación) otorgadas a empresas transnacionales mediante el uso de testaferros, hondureños, después del golpe de Estado sufrido en el país en 2009. En estas concesiones se vendieron tierras, recursos y ríos mientras se desalojaba de la zona a las comunidades asentadas allí durante siglos.

Tras recoger el premio Goldman, Cáceres alertó: “Despertemos humanidad, ya no hay tiempo, nuestras consciencias serán sacudidas por estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal”.  

El asesinato de Berta Cáceres provocó la reacción pública de personalidades de todo el mundo como el Papa Francisco, con quien había mantenido una audiencia en Roma, o Barack Obama.

La persecución a quienes defienden el medio ambiente es una constante en países donde empresas transnacionales extractivas, hidroeléctricas o del sector agroindustrial tienen intereses, muchas veces en connivencia con los poderes políticos y financieros locales.

Según el último informe de Global Witness, en 2019 fueron asesinados 212 activistas medioambientales, una cifra récord desde que se registran este tipo de muertes. La mayoría de homicidios se produjeron en Colombia y Filipinas. La minería fue el sector más letal a nivel mundial, con 50 activistas asesinados, mientras la agroindustria, particularmente en Asia, registró un 80% de los ataques producidos.

Además de la lucha ambiental, Berta Cáceres creó un albergue para mujeres maltratadas y un área dentro del COPINH para proteger los derechos de la comunidad LGBT, algo inusual en las organizaciones indígenas de América Latina. Una de sus hijas, Bertha Zúñiga sigue al frente de la organización para defender su legado.

 

Escrito por Rut Vilar
Foto portada de Goldman Awards